¿Qué son los terrores nocturnos?

La mayoría de los padres han consolado a sus hijos después de alguna pesadilla ocasional. Los adultos también tienen pesadillas y malos sueños de vez en cuando, aunque claro, para un niño, las pesadillas suelen asustarles más. . . Pero si su hijo ha tenido alguna vez lo que se conoce como un terror nocturno, te habrá parecido que su temor es probablemente inconsolable.

El terror nocturno es una interrupción del sueño que parece una pesadilla, pero es mucho más “espectacular”. Aunque los terrores nocturnos pueden ser alarmantes para los padres que son testigos de ellos, no suelen ser motivo de preocupación ni un signo de un problema médico. Sólo son malos sueños que ocurren con mayor frecuencia en la infancia.

¿Cómo saber qué es un  terror nocturno?

Durante un terror nocturno, un niño podría:

  • De repente, sentarse en posición vertical en la cama
  • Gritar
  • Tener una respiración más rápida y un latido del corazón más rápido
  • Estar sudando
  • Estar molesto y asustado
  • Después de unos minutos, o a veces más, el niño simplemente se calma y vuelve a dormir.

A diferencia de las pesadillas, que los niños y adultos a menudo recuerdan, los niños no suelen acordarse  de un terror nocturno al día siguiente, porque estaban en un sueño profundo cuando sucedió. Si quieres saber la manera fácil de distinguir entre una pesadilla y un terror nocturno, es la siguiente:  si el niño no se acuerda, pero los papás se llevaron un buen susto con su reacción, lo más seguro es que sea terror nocturno. Si el niño recuerda el mal sueño, es una pesadilla.

¿Qué causa los terrores nocturnos?

Los terrores nocturnos son causados ​​por el exceso de excitación del sistema nervioso central (SNC) durante el sueño.

El sueño ocurre en varias etapas. Tenemos sueños (incluyendo pesadillas) durante la fase de movimiento rápido de los ojos (REM). Los terrores nocturnos ocurren durante el sueño profundo no REM. El terror nocturno no es técnicamente un sueño, sino más bien la reacción repentina del miedo que sucede durante la transición de un sueño a otro.

Los terrores nocturnos suelen ocurrir alrededor de 2 o 3 horas después de que el niño se queda dormido, cuando el sueño se mueve desde la etapa más profunda del sueño no REM hasta el sueño REM más ligero. Por lo general, esta transición es suave. Pero a veces, un niño se pone molesto y asustado – y esa reacción del miedo son los terrores nocturnos.

¿Cuándo se  pueden tener terrores nocturnos?

Cualquier persona puede tener terrores nocturnos, aunque son mucho más comunes en la infancia. Además, algunos factores los pueden propiciar, de manera similar a las pesadillas:

  • Están sobrecargados, con fiebre o estresados
  • Han tomado un nuevo medicamento
  • Han dormido en un nuevo entorno o fuera de casa
  • No han dormido lo suficiente

Se calcula que hasta el 40% de las personas ha tenido en alguna ocasión un terror nocturno cuando eran pequeños. Así que en principio no es un motivo de preocupación. Cuando el niño va creciendo esos terrores van desapareciendo. Esto es: la mayoría de las veces, los terrores nocturnos simplemente desaparecen por sí mismos a medida que el sistema nervioso madura.

Otros datos interesantes son que algunos niños pueden heredar una tendencia familiar a los terrores nocturnos – alrededor del 80% que los tienen un miembro de la familia que también los tenía o sonambulismo (un tipo similar de trastorno del sueño).

¿Cómo puedo ayudar a mi hijo si tiene terrores nocturnos?

Los terrores nocturnos pueden ser muy inquietantes para los padres, que pueden sentirse indefensos cuando no pueden consolar a su hijo. La mejor manera de manejar un terror nocturno es esperar que pase y simplemente vigilarlo. Los niños  casi siempre vuelven a dormirse por su cuenta en unos minutos y al día siguiente  no recuerdan nada.

Es mejor no tratar de despertar a los niños durante un terror nocturno. Es probable que los niños al despertar estén desorientados y confundidos, y pueden tardar más en volver a dormir.

Es inquietante presenciar un terror nocturno, pero lo mejor es afrontarlo con tranquilidad y sabiendo que sólo es un mal sueño. Sólo hablar con calma, vigilar que no se haga daño si se mueve mucho (por ejemplo con el cabecero de la cama) y esperar a que pase la tormenta. Recoge los juguetes o cosas que haya en el suelo antes de volver a dormir para evitar riesgos de tropiezos o caídas

¿Cuándo debe buscar ayuda?

Normalmente los terrores nocturnos desaparecen con el desarrollo: es una etapa más.  Sin embargo, puedes hablar con su pediatra o  médico de cabecera si  ocurren frecuentemente o no permiten que el niño descanse bien, ya que  pueden afectar a su sueño y al de toda la familia.  En un pequeño número de niños que tienen episodios frecuentes de terrores nocturnos, puede ser conveniente consultar con un especialista.

Prevención de los terrores nocturnos

No hay “tratamiento” para los terrores nocturnos, ya que no es una enfermedad, si no un tipo de pesadillas algo más fuertes que pueden ocurrir en la infancia.  Hay algunas medidas que  prevenirlos. No son más que consejos para que el niño duerma mejor. Por ejemplo,  intentar:

  • Reducir el estrés de su hijo
  • Crear una rutina para dormir que sea simple y relajante
  • Asegúrese de que su hijo tenga suficiente descanso
  • No deje que su hijo se quede despierto hasta tarde
  • Evite que vea películas violentas en TV o juegos y películas que puedan asustarles

Conocer qué son los terrores nocturnos puede ayudar a aliviar la preocupación y ayudar a dormir bien al niño y también  a toda la familia. Si los terrores nocturnos, o cualquier trastorno del sueño le preocupa o son demasiado frecuentes,  hable con su médico acerca de si es necesario derivar al especialista del sueño.

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