Tag Archives: sueños

Problemas de sueño Hablar en sueños

¿Por qué hablamos en sueños?

04/02/2014

Hablar en sueños es como hablar de películas, ya que el cine utiliza el lenguaje de los sueños: años pueden pasar en segundos, y se puede saltar de un lugar a otro” (Federico Fellini)

¿Alguna vez te han dicho que hablas mientras estás dormido o lo has notado en algún familiar, tu pareja o amigos? Hablar en sueños es algo mucho más común de lo que parece. Científicamente se conoce como “ Somniloquia” y  suele darse con relativa frecuencia, sobre todo en niños y en adolescentes.  La mayoría de las veces son solo palabras sueltas o  murmullos que no alteran el sueño del durmiente,  aunque hay quien incluso  contesta preguntas de manera  más o menos coherente, de ahí el mito de que se pueden revelar secretos mientras uno duerme.

Aunque sea más frecuente en la infancia (si tenéis hermanos y compartíais habitación, seguro que esta situación os es familiar), hablar en sueños le puede pasar a cualquiera. Algunos estudios  señalan que más del 50%  de los niños y preadolescentes lo han experimentado alguna vez, e incluso se piensa que el porcentaje puede ser más alto, ya que lógicamente,  la persona no es consciente de que habla en sueños hasta que otro se lo dice.  Lo que sí parece estar claro es que es un fenómeno que tiende a desaparecer conforme envejecemos.

Algunos factores parecen propiciar que hablemos dormidos, como por ejemplo, la misma falta de sueño, el alcohol, la fiebre o estar pasando una época de estrés o ansiedad. También hay quien dice que es una cuestión de herencia, un rasgo del sueño que se trasmite de padres a hijos. Cuando hablamos en sueños en las etapas más profundas del ciclo de sueño, suelen ser palabras sueltas o frases sin sentido, mientras que en las fases de sueño más ligero es más probable que nuestro discurso sea  algo más inteligible.

¿Es normal hablar dormido?

Hablar en sueños de vez en cuando no es  un  trastorno del sueño  peligroso, ni una enfermedad que necesite tratamiento. Normalmente, como pasa con la mayoría de los sueños, al día siguiente no recordamos nada, a no ser que nos hayan despertado.   Es verdad que puede ser incómodo si se comparte cama, e incluso puede hacer que el sufrido compañero no pegue ojo alguna noche,  pero de manera limitada. Hay que tener en cuenta que normalmente, hablamos en sueños de manera puntual y no todas las noches,  contrariamente a lo que pasa con  los ronquidos, un trastorno mucho más molesto para el que lo padece y el que lo oye, y que sí puede tener sus peligros.  Los que estéis preocupados por lo que decís  mientras dormís, podéis estar relativamente tranquilos, ya que la mayoría de las veces lo que decimos no tiene ni pies ni cabeza y no pasa de dos o tres frases cortas: recordad, estáis dormidos y lo que decís muy probablemente sea parte del sueño que  tengáis en ese momento. Muchas veces, para el oyente puede ser incluso divertido, ya que el mundo de los sueños suele ser mucho más creativo y alocado que la realidad, y entonces la aventura nocturna puede ser un buen tema de conversación (real)  para el desayuno. Hay quien incluso ha llegado a escribir un libro para recopilar las mejores anécdotas.

Como decíamos más arriba, hablar en sueños de manera ocasional  no tiene nada de extraordinario, y en sí no constituye ningún problema. Si nos pasa muy frecuentemente,  notamos  que interrumpe nuestro sueño o el de otros o por cualquier motivo nos preocupa, podemos consultarlo con un médico especialista del sueño, para que averigüe si puede haber algún trastorno subyacente que lo provoque. Cuidar nuestro sueño, siguiendo las medidas de higiene del sueño más recomendadas (como la regularidad de horarios,  evitar tomar cafeína por las tardes o irnos a la cama con el estómago demasiado lleno) y evitar el estrés puede reducir la aparición de estos episodios.

¿Y  tú, sabes si alguna vez has hablado en sueños? ¿Nos lo cuentas?

Imagen: © aleshin -Fotolia

No hay comentarios
El sueño Pesadillas en Hallowenn

Pesadillas: qué son y cómo afrontarlas

31/10/2013

Esta noche, muchas ciudades del mundo se verán invadidas por unos fantasmas, brujas y zombies muy peculiares: los veremos pasear tranquilamente por  las calles,  algunos nos pedirán caramelos y hasta los veremos en el trasporte público. Y no,  no se trata de ninguna pesadilla, si no de la celebración  anual de Halloween, una  tradición de origen anglosajón – en Estados Unidos su festejo es casi obligatorio para los niños- que poco a poco ha logrado colarse también en nuestra víspera de Todos los Santos.

Así que,  aprovechando que monstruitos y monstruitas tomarán las calles sin darnos nada de susto, pero sí, unas cuantas risas, hoy vamos a hablar de qué son las pesadillas, cómo influyen en nuestro sueño y cómo podemos afrontarlas.

Hasta cerca del siglo XVIII, las pesadillas eran a menudo consideradas “cosas de de monstruos”, los cuales se creía que se sentaban sobre los soñadores, apoyando su peso sobre el su pecho, lo que originó el nombre de pesadilla, que no es más que un diminutivo de peso. 

Pero por suerte, parece que la realidad no tiene nada de paranormal. Una pesadilla no es más que un mal sueño, con contenido que nos produce sensaciones de miedo, ansiedad o angustia. Las pesadillas se producen  más habitualmente durante la fase REM del sueño, cuando ya llevamos algún rato en los brazos de Morfeo, y normalmente despiertan al durmiente. Lo más habitual, a diferencia de la mayoría de sueños, es que al despertarnos recordemos gran parte de lo que hemos soñado.

Las pesadillas son mucho más frecuentes en los niños, y se vuelven menos comunes en la edad adulta. De todas formas, alrededor de la mitad de los adultos sufren pesadillas o sueños desagradables de manera ocasional.

Se han investigado mucho la razón de la aparición de las pesadillas, y por qué son tan comunes en los niños. Lo cierto, es que como muchos aspectos de los sueños, no está muy  claro.  Sí se  ha podido comprobar que las pesadillas son más frecuentes en épocas de estrés y ansiedad, y que a veces, vienen precedidas de cambios significantes en la rutina del durmiente o incluso de episodios traumáticos,  pero esto no siempre es así. A veces, parece que tenemos pesadillas de manera aleatoria y no es tan fácil averiguar la causa. Factores tan variables como algunos trastornos del sueño (apnea del sueño),   fiebre alta, consumo de alcohol o sustancias con acción en el sistema nervioso central o incluso, una comida demasiado copiosa antes de ir a la cama, pueden propiciar la aparición de pesadillas en adultos.

En general, tener pesadillas de manera ocasional no debe preocuparnos, sobre todo en edad infantil. En adultos, sólo se consideran un verdadero trastorno del sueño cuando se tienen varias veces a la semana, y sobre todo, si nos impide descansar bien durante la noche, o intercede con nuestras actividades diurnas de manera habitual. Es entonces cuando podemos acudir a un especialista en medicina del sueño,  para ver si detrás de las pesadillas habituales hay algún trastorno que las justifique y que podamos solucionar.

 Aquí tenéis otro post relacionado: ¿Por qué tenemos pesadillas?

De momento,  recordemos que si esta noche monstruos o fantasmas  nos despiertan, lo más probable sea para decirnos : Esto es Halloween! 

No hay comentarios
El sueño Curiosidades sobre soñar

Curiosidades sobre los sueños

03/10/2012

El mundo de los sueños y el hecho de la necesidad de dormir del ser humano siempre ha sido algo misterioso, y seguro que hay varias curiosidades sobre  los sueños que pueden llegar a sorprenderte. Soñar ya es de por sí  bastante intrigante, y a pesar de haber sido objeto de numerosas investigaciones científicas, desde campos tan dispares como la neurobiología, la psiquiatría o  la filosofía, todavía hay aspectos de los sueños que no tienen explicación concreta, entre ellas cuál es exactamente su función biológica.

 Ese aspecto misterioso de los sueños y el mundo onírico, no sólo ha atraído a la ciencia, si no que también ha inundado la cultura popular y las expresiones artísticas, desde la pintura (con Dalí y sus relojes  blandos como uno de sus referentes más conocidos ), hasta la música, el cine e incluso la literatura infantil. Decía el premio Nobel de Literatura Tomas Tranströmer   que “un poema no es otra cosa que un sueño  en vigilia”.

Pero, ¿por qué atrae tanto el mundo de los sueños para que personalidades como Sigmund Freud dedicaran buena parte de su vida a intentar interpretarlos y entender su significado?  No sólo es el aspecto enigmático, la necesidad de encontrar una explicación racional o refutar hipótesis. Probablemente, también se deba a la percepción de que todo es posible en el mundo de los sueños: aquello que es inalcanzable suele convertirse en objeto de deseo.  Podemos estar dormidos en la cama, supuestamente quietos y en reposo, y en nuestros sueños estar viviendo la mayor de las aventuras. Hay quien, incluso, ha podido utilizar los recuerdos de sus sueños como una fuente de creatividad: la escritora Mary Shelley concibió la idea central para su conocidísima novela Frankestein después de un sueño, durante unas vacaciones en el Lago de Ginebra. ¡Qué mejor incentivo que soñar para intentar dormir mejor!

De modo contrario  a quienes los aprovechan como base de su arte, hay personas que creen que no sueñan, dado que, en su gran mayoría,  no solemos recordar nuestros sueños.  De hecho, se dice que el 90% de los sueños los hemos olvidado en cuestión de minutos, y con frecuencia las personas reportan  recordar más bien sus  pesadillas, probablemente debido al despertar abrupto.  Sin embargo, todo el mundo sueña: está científicamente demostrado que los humanos soñamos y varias veces a lo largo  de una noche de reposo, aunque habitualmente la fase REM es reconocida como la fase del ciclo del sueño en la que se dan más frecuentemente.

Otro cosa que suele pasar mientras dormimos y estamos soñando es que creamos que nuestros sueños están protagonizados por personas desconocidas o que no hemos visto jamás. Sin embargo, nuestro cerebro no se las inventa, ni las recrea de la nada: en algún momento de nuestra vida, nuestros ojos y nuestro cerebro las han percibido, sólo que no somos capaces de recordarlo conscientemente,  ya que nuestra memoria es selectiva.

Y por aquello de la vista y la información  que recibimos a través de nuestros ojos, podríamos preguntarnos si las personas invidentes pueden soñar cuando duermen. Las personas que  perdieron la vista después de nacer, conservan recuerdos de imágenes, y por tanto, sus sueños las incorporan. En cambio los sueños de las personas con ceguera congénita no son visuales, pero se basan en la información que recoge el resto del sentidos: oído, gusto, tacto y olfato, y pueden ser tan vívidos como los de una persona que puede ver.

Y por último, conviene saber que es posible que la televisión influya en nuestros sueños más de lo que parece, más allá de que determinados programas sean tan aburridos como para hacer competencia a las mejores pastillas para dormir. Algunos estudios afirmaban que hasta los años 50, la mayoría de los sueños de las personas eran en blanco y negro, por influencia de la televisión y el cine, mientras que desde la popularización de la televisión en color, sólo un pequeño porcentaje de los sueños prescinde del color. Pero de nuevo, en el mundo de los sueños, nada es seguro, y esta teoría tampoco ha llegado a ser probada.

¿Y tú, recuerdas algún sueño?  ¿Y si nos lo cuentas?

Imagen: © Chariclo – Fotolia.com

1 coment.