Problemas de sueño

Aprende a controlar tu estrés

14/04/2015

Ha terminado el día. Ha sido intenso, lleno de preocupaciones y problemas de mayor o menor intensidad. Llega la hora de ir a dormir y te acuestas sabiendo que será otra noche en la que te costará dormir. Las preocupaciones rondan en tu cabeza y, por más que las apuntas en una agenda para sacarlas de tu mente, continúan importunando tu descanso e impidiendo relajarte y conciliar el sueño: “Es inevitable, aunque trato de no pensar en ello, en cuanto me acuesto, repaso mentalmente los acontecimientos del día y me resulta imposible desconectar. Doy vueltas  y vueltas en la cama, me pongo nervioso, y no consigo dormir. Y si lo hago, me despierto preocupado a horas intempestivas de la noche”.  Testimonios similares a estos son comunes en los comentarios que nos hacéis llegar. Es una manifestación del estrés, que es es uno de los sospechosos habituales tras un caso de dificultad para dormir.

El estrés es un hecho habitual en nuestras vidas. la vida agitada que llevamos, que nos exige estar siempre al 100%, supone para nuestro organismo y nuestra mente una estimulación importante, que en algunos casos y en función de otros factores personales, puede desembocar en episodios de insomnio ocasional.

Como causantes de estrés o nerviosismos no sólo hablamos de acontecimientos negativos, como se tiende a pensar. Es evidente que los horarios rígidos, solucionar un problema en el trabajo, recibir malas notas escolares de un hijo o discutir con nuestra pareja son factores estresantes. Pero también lo son los acontecimientos positivos que suponen un cambio, como ascender en el trabajo, tener un hijo, mudarse de casa, una boda . . . En cualquier caso, se trata de adquirir nuevas responsabilidades y de exigir más de nosotros mismos.

¿Por qué influye el estrés en el insomnio? 

Ante un factor estresante, la preocupación y la ansiedad hacen que se eleve el nivel de adrenalina en sangre, con el fin de preparar el cuerpo para hacer frente a los problemas o situaciones nuevas y actuar. En esta situación de actividad fisiológica, no podemos relajarnos, afectando de esta manera a nuestro sueño. Y aquí empieza el círculo vicioso que todos conocemos: la preocupación por no dormir genera más ansiedad, más preocupación. ..  y más insomnio.

Hoy en día ha quedado muy demostrado que el estrés tiene una relación muy directa con la mente y emociones y éstas con la salud. Merece la pena dedicar algo de nuestro tiempo a aprender a controlar el estrés y manejarlo para que nos cree el menor impacto negativo. Por ejemplo,  como os proponíamos en este artículo, podemos enfrentarnos a él con técnicas de respiración para relajarnos más fácilmente.

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