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El sueño Curiosidades sobre soñar

Curiosidades sobre los sueños

03/10/2012

El mundo de los sueños y el hecho de la necesidad de dormir del ser humano siempre ha sido algo misterioso, y seguro que hay varias curiosidades sobre  los sueños que pueden llegar a sorprenderte. Soñar ya es de por sí  bastante intrigante, y a pesar de haber sido objeto de numerosas investigaciones científicas, desde campos tan dispares como la neurobiología, la psiquiatría o  la filosofía, todavía hay aspectos de los sueños que no tienen explicación concreta, entre ellas cuál es exactamente su función biológica.

 Ese aspecto misterioso de los sueños y el mundo onírico, no sólo ha atraído a la ciencia, si no que también ha inundado la cultura popular y las expresiones artísticas, desde la pintura (con Dalí y sus relojes  blandos como uno de sus referentes más conocidos ), hasta la música, el cine e incluso la literatura infantil. Decía el premio Nobel de Literatura Tomas Tranströmer   que “un poema no es otra cosa que un sueño  en vigilia”.

Pero, ¿por qué atrae tanto el mundo de los sueños para que personalidades como Sigmund Freud dedicaran buena parte de su vida a intentar interpretarlos y entender su significado?  No sólo es el aspecto enigmático, la necesidad de encontrar una explicación racional o refutar hipótesis. Probablemente, también se deba a la percepción de que todo es posible en el mundo de los sueños: aquello que es inalcanzable suele convertirse en objeto de deseo.  Podemos estar dormidos en la cama, supuestamente quietos y en reposo, y en nuestros sueños estar viviendo la mayor de las aventuras. Hay quien, incluso, ha podido utilizar los recuerdos de sus sueños como una fuente de creatividad: la escritora Mary Shelley concibió la idea central para su conocidísima novela Frankestein después de un sueño, durante unas vacaciones en el Lago de Ginebra. ¡Qué mejor incentivo que soñar para intentar dormir mejor!

De modo contrario  a quienes los aprovechan como base de su arte, hay personas que creen que no sueñan, dado que, en su gran mayoría,  no solemos recordar nuestros sueños.  De hecho, se dice que el 90% de los sueños los hemos olvidado en cuestión de minutos, y con frecuencia las personas reportan  recordar más bien sus  pesadillas, probablemente debido al despertar abrupto.  Sin embargo, todo el mundo sueña: está científicamente demostrado que los humanos soñamos y varias veces a lo largo  de una noche de reposo, aunque habitualmente la fase REM es reconocida como la fase del ciclo del sueño en la que se dan más frecuentemente.

Otro cosa que suele pasar mientras dormimos y estamos soñando es que creamos que nuestros sueños están protagonizados por personas desconocidas o que no hemos visto jamás. Sin embargo, nuestro cerebro no se las inventa, ni las recrea de la nada: en algún momento de nuestra vida, nuestros ojos y nuestro cerebro las han percibido, sólo que no somos capaces de recordarlo conscientemente,  ya que nuestra memoria es selectiva.

Y por aquello de la vista y la información  que recibimos a través de nuestros ojos, podríamos preguntarnos si las personas invidentes pueden soñar cuando duermen. Las personas que  perdieron la vista después de nacer, conservan recuerdos de imágenes, y por tanto, sus sueños las incorporan. En cambio los sueños de las personas con ceguera congénita no son visuales, pero se basan en la información que recoge el resto del sentidos: oído, gusto, tacto y olfato, y pueden ser tan vívidos como los de una persona que puede ver.

Y por último, conviene saber que es posible que la televisión influya en nuestros sueños más de lo que parece, más allá de que determinados programas sean tan aburridos como para hacer competencia a las mejores pastillas para dormir. Algunos estudios afirmaban que hasta los años 50, la mayoría de los sueños de las personas eran en blanco y negro, por influencia de la televisión y el cine, mientras que desde la popularización de la televisión en color, sólo un pequeño porcentaje de los sueños prescinde del color. Pero de nuevo, en el mundo de los sueños, nada es seguro, y esta teoría tampoco ha llegado a ser probada.

¿Y tú, recuerdas algún sueño?  ¿Y si nos lo cuentas?

Imagen: © Chariclo – Fotolia.com

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Problemas de sueño reloj

Dormir mejor: ¿búho o marmota?

03/07/2012

¿Cómo dormir mejor? Seguro que si eres como un búho, que  se pasa la noche con los ojos de par en par, te lo has preguntado un millón de veces. También  te habrás preguntado por qué unos tanto y otros tan poco. Esta frase del refranero popular es especialmente adecuada para el tema del sueño y cuánto dormimos las personas, y seguro que muchos de los que leéis estas líneas la habéis pronunciado alguna vez. Si eres como una marmota, y despegarte de las sábanas cada mañana es una odisea, puede que en este post encuentres una  razón.

¿Por qué unos duermen como auténticos troncos, durante largas horas que para ellos parecen un suspiro, y otros ven cómo el tiempo en una noche de insomnio parece no moverse ni en las agujas del reloj?

La necesidad de la cantidad de sueño puede variar de persona a persona y en ello influyen multitud de factores, como la edad del individuo, el sexo o  el grado de actividad. El por qué unos duermen mejor y otros peor, es difícil de determinar tanto como el número de horas que necesitamos individualmente.

Todos hemos conocido personas que para estar bien necesitan (y adoran) dormir más de las 8 horas que tradicionalmente se establecen como media deseable. Otros en cambio, aparentan estar frescos como una rosa con apenas cinco o seis. Gente marmota que puede dormir durante horas y echarse la siesta a media tarde, y auténticos buhos humanos para los que eso de cerrar los ojos y entregarse al sueño es misión casi imposible.  En ambos extremos, hay ejemplos célebres: se dice que el gran científico Albert Einstein necesitaba dormir hasta 11 horas al día para estar al 100%.  Menos mal que ciertos rumores dicen que eso de la Teoría de la Relatividad se le ocurrió medio en sueños; si no, a saber de dónde sacaba el tiempo!

A Margaret Thatcher, por el contrario, le bastaban cuatro horitas de sueño para gobernar con mano de hierro la Gran Bretaña, y pocas más a Napoleón para capitanear el imperio francés. En  nuestra particular cuota castiza de celebridades maldurmientes Salvador Dalí estaría seguramente en lo más alto, y también, cómo no, en lo más raro: se dice que dormía en siestas cortas, sujetando una cucharita de café, para que el estrépito al caer sobre un plato le despertara si se pasaba del tiempo que el artista consideraba aceptable estar en brazos de Morfeo. Está claro que la cuestión de cómo dormir mejor no le quitaba el sueño.

Así que ¿cómo puede ser que las necesidades de sueño entre diferentes individuos sean tan diferentes? Es la pregunta del millón y no tiene fácil respuesta, pero un estudio da ahora alguna pista: es posible que un gen sea el responsable de que seamos más o menos dormilones. Según este estudio, cuyos resultados fueron publicados en  la revista Molecular Psychiatry, investigadores alemanes y escoceses descubrieron una variante genética llamada ABCC9 que podría estar relacionada con una necesidad mayor de dormir, concretamente, en unos 30 minutos más de sueño que la media.

Hay que decir que estos treinta minutos de más no parecen demasiado como para convertirse en una buena excusa para todos aquellos bellos durmientes que comprenden que dormir más que una necesidad, también es un placer. ¿Y  tú, eres búho o marmota?  ¿Nos cuentas qué haces para dormir mejor?

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El Insomnio dormir bien en los exámenes

Lección dormida, lección aprendida

19/06/2012

Ya estamos en junio y el verano está a la vuelta de la esquina. Esta época es la preferida para muchas  personas, ya que  la luz al final del túnel que son las vacaciones por fin parece que se acerca.

Unos de los que tienen más cerca las ansiadas vacaciones son los estudiantes, pero antes de ello se enfrentan a la época de exámenes, que ha vuelto célebre a los meses de junio (y de septiembre, para los que tienen que recuperar) más allá del cambio de estación.

¿Y qué tiene que ver esto con el sueño, o mejor dicho, con dormir bien o no hacerlo?  Pues, precisamente,  mucho más de lo que parece.

Ya se hablado en este blog del papel del sueño en el aprendizaje y la memoria. Sin el preciado descanso nocturno, al día siguiente nos notamos  más despistados, y errores que probablemente no cometeríamos con 7 u 8 horas de sueño se vuelven más factibles. Por eso, en estas últimas semanas de junio con las bibliotecas llenas a rebosar por la cercanía de los exámenes finales o la selectividad, no está más recordar lo necesario que es un buen descanso nocturno para un  desempeño intelectual óptimo al día siguiente. Alégrate:  ya tienes una excusa excelente para no pasarte la noche en vela con la nariz entre los libros!

Diversos experimentos o estudios  se han llevado a cabo para investigar sobre las funciones del sueño o su relación con la memoria y la consolidación de recuerdos. En uno de estos estudios, publicado en la revista Journal of Neuroscience, investigadores alemanes examinaron a varios grupos de adultos en la  realización de  tareas que requerían el uso de su memoria, como recordar palabras o reproducir una secuencia con los dedos, con diversas variables, como si habían o no dormido o si habían sido informados de que se les realizarían las pruebas. Los que mejor puntuaron fueron aquellos que no sólo habían dormido bien, si no que sabían que después debían someterse a “examen”.

Pero, ¿por qué influye en la memoria dormir? ¿Cuál es el proceso? Hay diversas teorías entorno a estas cuestiones,  pero algunas investigaciones otorgan un papel importante al sueño REM,  la fase del ciclo del sueño en la que soñamos más frecuentemente. Otros van más allá y hasta lo relacionan con la creatividad:  Paul McCartney aseguraba que el gran éxito de  The Beatles, Yesterday, la escribió porque había soñado la melodía.

Pero volviendo al tema de los exámenes, dormir bien puede ser un factor más a tu favor para llegar al aprobado. Como dice el refrán, “Lección dormida, lección aprendida”,  pero ojo: seguro que por mucho que duermas, las horas de estudio no te las  quita nadie. Así que paciencia, ¡y no te pases con el café!

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El sueño Fases del sueño

Fases y ciclos del sueño

25/05/2012

En el mundo del sueño y el descanso hay de todo, como en botica. . . Hay quien lleva varias noches sin pegar ojo y busca un tratamiento o solución para el insomnio. También hay afortunados que no necesitan consejos para dormir mejor, ya que duermen  como marmotas,  o incluso hay quien piensa que eso de pasarse casi un tercio de la vida durmiendo, como decía Lord Byron al compararlo con la muerte,  es una gran pérdida de tiempo.  Quizás podamos tener esta impresión sobretodo en épocas en las que nuestras obligaciones nos hacen desear que el día tuviera más de 24 horas. Pasarse 7 o 8 horas durmiendo se nos antoja a veces como un auténtico lujo, y muchas personas acaban yendo a la cama sólo cuando están realmente exhaustas.  Y eso que nuestro cuerpo nos pide a gritos dormir mejor incluso después de una sola noche en vela!

Sin embargo, la percepción de que mientras dormimos no hacemos nada sí que es completamente errónea. De hecho, quizás no sabías que, en ciertos momentos del ciclo del sueño, nuestro cerebro está más activo mientras estamos dormidos que estando despiertos.

Se ha escrito mucho sobre el sueño y es que el proceso por el cual perdemos la conciencia propia de la vigilia y nos sumergimos en el tobogán del sueño no deja de ser fascinante.

5 FASES DEL SUEÑO

Lo que sí sabemos es que mientras dormimos, recorremos una serie de fases durante nuestro descanso, que se van repitiendo a lo largo de la noche. En total son cinco fases las que conforman un ciclo de sueño. En una noche durmiendo, solemos completar de 4 a 6 de estos ciclos.

Para comprender un poco mejor cómo vamos pasando por estas fases a  lo lardo de una noche de descanso, podemos imaginarnos una escalera. Cada peldaño que bajamos  nos sumerge en una fase más del sueño. Bostezar y cerrar los ojos  son los primeros pasos.

FASE 1 Y 2

Mientras vamos bajando, los primeros peldaños aún son de de sueño ligero o superficial. ¿Te ha pasado alguna vez que te despiertas con una sacudida, como si  te estuvieras cayendo por un precipicio, como le pasaba al Coyote cuando perseguía al Correcaminos? Tranquilo, no es nada raro: es de lo más común.  Es típico de estas fases, donde además es fácil que nos despertemos con un estímulo externo. Aquí nuestros músculos se relajan, nuestra respiración se hace más pausada y el corazón bombea más lentamente, señal de que vamos entrando poco a poco en el reino de Hipnos.

FASE 3 Y 4

Superadas las primeras 2 fases de sueño ligero, cuando llegamos a las fases 3 y 4 estamos ya inmersos en un sueño profundo. Cuando alguien duerme como un tronco, y parece que no se despertaría ni aunque la casa le cayera encima, probablemente está en esta etapa.

FASE 5

 Estas cuatro fases son de relajación y descanso. . . y ahora viene el momento de la  acción!  Ahora sucede algo curioso: nuestros ojos se mueven rápidamente, la respiración se acelera y es probable que empecemos a soñar. Es el período REM, que no es sólo una banda de música, si no también el período de nuestro descanso  en que soñamos más frecuentemente. Todos soñamos, aunque muchas veces no lo recordemos; sólo cuando coincide con el pitido del despertador.  De hecho, en sueños son posibles las aventuras más fantásticas e improbables en la vida real. Algo que seguro que los guionistas del final de la serie Perdidos se saben de memoria . . .

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