Consejos para dormir
jetlag

Insomnio viajero

25/05/2012

Viaje con nosotros a mil y un lugar. . .cantaba allá por los 80 La Orquesta Mondragón. Por aquellos tiempos, la familia media españolita se iba en coche a la playa, se estilaban los apartamentos en Torrevieja marca 1,2,3 y eso de viajes en aviones y barcos se antojaba bastante exótico y propio de gente adinerada y suertuda. Así, los aviones eran más espaciosos, las azafatas te traían un tentempié, te reclinaban suavemente el asiento y sorbías una copita de champán, libre de toda ansiedad, viendo las nubes por la ventanilla. Volar molaba,  y se alejaba bastante de la experiencia casi traumática en la que se ha convertido ahora, en la que cual lata de sardinas, los viajeros de turista han dejado de ser tan afortunados y se pelean con el asiento delantero con la única obsesión de extender un pelín más las piernas.

En estar circunstancias, sobre todo en caso de vuelos largos y transoceánicos, uno no desea más que cerrar los ojos y sumergirse en los acogedores brazos del sueño para pasar el trago lo más rápidamente posible. Pero claro,  el fabuloso diseño aeronáutico moderno, siempre pensando en el sufrido pasajero, no lo pone nada fácil.  Es cierto que hay algunos Elegidos que cuentan con el gran talento de dormirse en cuanto rozan el asiento de sky, pero como el lince ibérico, están en peligro de extinción.

Si eres de la especie mayoritaria que no pega ojo en estos viajes, y por tanto, pura carne de jet lag, vamos a darte algunos trucos para dormir mejor en el avión:

Consejos para combatir el jetlag

  1. Si eres una de las personas, que sea por negocios o placer, vuela frecuentemente, ya te habrás fijado que los asientos más espaciosos para echar una cabezada,  están en las salidas de emergencia. Obviando la responsabilidad que recae en sus ocupantes en el improbable caso de catástrofe aérea, estos asientos se han convertido en un oscuro objeto de deseo para muchos pasajeros. Así que si te lo planteas con opción,  nada de llegar con el tiempo justo y hacer auto-checking. Camélate al del mostrador de facturación y prodígale la mejor de tus sonrisas para que te conceda, a ti y  sólo a ti, el Santo Grial de los asientos en los aviones.
  1. Si no eres uno de los agraciados con el asiento de la salida de emergencia, al menos responde correctamente a la típica pregunta pasillo o ventanilla?. Si hablamos de dormir mejor durante el viaje, la respuesta es siempre ventanilla. Podrás reposar la cabeza en el lateral, siempre que vengas provisto de una buena almohada, para que tu cuello no sufra ni te quedes helado con la temperatura gélida que va cogiendo la ventanilla según se eleva el avión.
  1. Y hablando de provisiones, normalmente en vuelos largos dan mantita, una pequeña almohada y hasta un práctico antifaz, que no sólo te servirá para hacer una imitación rídicula de El Zorroal típico niño que no se calla, si no que protegerá tu débil sueño de la luz de lectura que tu vecino de asiento puede negarse a apagar. Y avisados estáis: con esto de los recortes, estas provisiones más vale tráerselas de casa, que ahora que algunas aerolíneashablan hasta de eliminar cuartos de baño, no está el horno para bollos. Unos tapones para los oídos para amortiguar el ruido del motor tampoco estarán de más y no cuentan como equipaje de mano.
  1. En caso de que tengas la mala suerte de ser el ocupante del odioso asiento de en medio, nada más despegar estate atento a que se apague la señal de cinturones, y raudo y veloz, husmea por el avión en busca de otro lugar libre. Pídele amablemente a la azafata el cambio y, normalmente, será tuyo.
  1. Y si por muy cómodo que te encuentres, no hay manera de caer dormido, volar te provoca ansiedad o una vez en tu destino tienes un día movidito y no puedes permitir caer en la nebulosa del jet-lag  tienes la opción de recurrir a algún medicamento para dormir. Puedes consultar en tu farmacia las posibilidades que hay en el mercado sin necesidad de receta médica. . . y  como diría Sinatra: “Come fly with me, lets fly lets fly away!”

 

Foto: © Vladimir Melnikov – Fotolia.com

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